Juan Manuel Vaz: «Antes de actuar, ¡ora!»

«En esos días Él se fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y escogió doce de ellos, a los que también dio el nombre de apóstoles» (Lucas 6:12-13).

Antes de escoger a sus apóstoles, el Señor Jesús oró.

En general, siempre deliberamos en nuestra mente diferentes ideas a la hora de tomar decisiones en nuestra vida. Es decir, que seguimos (o por lo menos deberíamos hacerlo) el principio de ‘prudencia’, lo que significa que no actuamos sin antes pensar y meditar sobre el asunto. No debemos olvidar que Proverbios 19:2 nos recuerda que muchas veces pecamos por actuar precipitadamente.

No es necesario ni tan siquiera ser cristiano para llegar a esta conclusión.

Muchos pensadores y filósofos también han llegado a la conclusión que no es bueno actuar de forma repentina o precipitada sin antes reflexionar y pensar en las opciones o posibles consecuencias.

Sin embargo, la diferencia principal entre cristianos y no cristianos se encuentra en que unos apoyan su prudencia en su propia sabiduría (no cristianos) y los otros apoyan su prudencia en la sabiduría de Dios (cristianos).

¿Qué significa?

Mientras los no creyentes utilizan sus propios razonamientos, confían en su propio intelecto y se apoyan en sus propias decisiones, el cristiano siempre buscará la voluntad de Dios y su perfecto consejo revelado en su Palabra para ser orientado a una decisión que someta al señorío de Cristo.

Los cristianos confían en la sabiduría de Dios revelada en las Escrituras.

«Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento’’ (Proverbios 3:5-8).

El propio Salomón, inspirado por el Espíritu Santo, nos recuerda, aún siendo el hombre más sabio de su época, que apoyarse en su propia sabiduría sería actuar como un necio. Es decir, que aquellos que no contemplan a Dios en sus decisiones actúan con necedad frente a las circunstancias de la vida.

‘’El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que anda con sabiduría será librado’’ (Proverbios 28:26).

Así que cuando debas tomar cualquier decisión en tu vida te recomiendo estos tres pasos previos:

Número 1: Busca dirección en la Palabra de Dios. Seguro que de alguna forma podrá orientarte o brindarte luz en el asunto.

Número 2: Pon ese asunto en oración ante el Señor buscando paz y dirección antes de actuar.

Número 3: Si no tienes muchos conocimientos bíblicos o eres nuevo en los asuntos de la fe, busca consejo de personas maduras en la fe que puedan orientarte y aconsejarte de una forma bíblica.

Así que recuerda: primero ORA y después ACTÚA.

Gracia y paz de nuestro Señor Jesucristo sean contigo.

Tu hermano Juan Manuel Vaz

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