Pastor: ten (mucho, mucho) cuidado con el sexo opuesto

El escándalo en torno al pastor salvadoreño Manuel Quijano Vega (62) nos recuerda que los pastores tenemos que tener mucho cuidado con el sexo opuesto. Los hombres en el ministerio no somos llamados a suplir las «carencias afectivas» de nuestras feligresas.

El problema es que muchos pastores no quieren ser tachados de «fríos» ni de «carentes de amor» por aquellas damas necesitadas de afecto; pero el acto más amoroso de un pastor hacia una hermana de su iglesia es predicarle la Palabra de Dios y enseñarle a encontrar su gozo y su satisfacción en Cristo. Él basta. 

Pastor: ten mucho cuidado con tu móvil, con tus cuentas en las redes sociales y con lo que dices a las mujeres de tu congregación.

¿Tiene tu esposa acceso libre a tu cuenta de WhatsApp, Facebook, etc.? ¿Le has dado tus contraseñas? La luz no huye de la transparencia.

Tú eres llamado a agradar a una sola mujer en esta vida: tu esposa.

Ella es la única mujer que tiene la autoridad para decir si eres un hombre «amoroso» o «frío». Las demás mujeres que opinan al respecto son cabras insumisas que tienen la boca demasiado grande. No tardarán en irse si te pones firme con ellas.

Si hay mujeres en tu iglesia, ¿por qué no formar un grupo de damas con una(s) hermana(s) madura(s) a cargo? Qué se reúnan entre semana para orar juntas y leer la Palabra. ¡Pero que ninguna se quede a solas contigo!

¡No te fíes de ti mismo! ¡Eres más débil de lo que crees! ¡Eres un hombre, no un ángel!


Pregunta al lector: ¿Qué medidas se pueden tomar en la iglesia evangélica para que no se den más casos de abuso sexual? Deja tu respuesta en la sección de comentarios abajo.

Pastor Will Graham

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Un comentario sobre «Pastor: ten (mucho, mucho) cuidado con el sexo opuesto»

  1. Esta frase :
    ¡No te fíes de ti mismo! ¡Eres más débil de lo que crees! ¡Eres un hombre, no un ángel!

    Pienso que resume todas las medidas que se puedan llevar a cabo, si un hombre creyente o pastor no acepta que en su interior no vive un ángel sino una condición pecaminosa que esta esperando la mínima oportunidad, pues lamentablemente ninguna medida servirá, porque solo Dios y cada persona conoce la intención de su mente y corazón.

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