Samuel Alonso: Cristo es la «piedra angular»

Cuando experimentamos la conversión, ese maravilloso día, que ya fue decretado por Dios antes de la fundación del mundo, que llega tal día de nuestra vida por medio de su providencia, notamos como un terremoto dentro de nuestro ser.

Los cimientos de nuestra vida, los muros, lo que nosotros teníamos construido por medio de nuestros deseos carnales, limitados y pecaminosos, más centrados en el egocentrismo que en los demás y mucho menos en Dios. Son derribados, destruidos, arrojados a una escombrera. ¡Gracias a Dios por eso!

1.- El evangelio, detonante de este terremoto

Esto es sólo posible, por la llegada del verdadero y único evangelio a nuestra vida, por medio de la Palabra de Dios, nos llega LA BUENA NOTICIA de salvación que va precedida de una mala noticia. La condición pecadora de nuestro ser, la necesidad de conversión, de destrucción de lo que hasta ahora habíamos construido en nuestro corazón, para la regeneración por medio de la justicia de Cristo y una nueva construcción en nuestro ser, está vez no manando de nuestra carne, sino de la obra monergista del Dios trino.

«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 14:12).

Esta salvación, esta conversión, sólo es posible por el oír de la Palabra, el oír del evangelio.

«Así que la fe viene del oír, y el oír, por la Palabra de Dios» (Romanos 10:17).

2.- Cristo el centro de todo

Cuando experimentamos esta trasformación, cuando nuestro ser deja de construir para nosotros mismos, y miramos a Cristo como el único y suficiente Salvador, esto es como consecuencia de esta conversión. Ya no vivo yo, Cristo vive en mí.

«Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.» (Gálatas 2:20)

La vida del creyente gira en torno a la gloria de Cristo.

Ya no nos levantamos con el pensamiento, ¿qué voy a hacer para mí?, sino, ¿qué voy a hacer para la gloria de Cristo? Con la conversión, apartamos del centro del universo a nuestro “yo” y ponemos en el centro a quien pertenece, CRISTO. Ya no vivo yo, ya no vivo para mí, ya pienso y vivo para Aquel que me compró con su preciosa sangre, vivo para Cristo mi Señor, ¡eh aquí su esclavo.

3.- Cristo es el fundamento de todo

Cristo a parte de ser el centro es el fundamento de todo. No se puede entender nuestra salvación sin Cristo, no se puede entender nuestra fe sin Él. No se puede entender nuestra eternidad sin Cristo y su justicia. Él ahora, es el centro y fundamento de la vida de todo cristiano. Él es la piedra angular.

«Y viniendo a Él como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también vosotros, como piedras vivas, sededificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Pues esto se encuentra en la Escritura: He aquí, pongo enSion una piedra escogida, una preciosa piedra angular, y el que crea enEl no será avergonzado. Este precioso valor es, pues, para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, La piedra que desecharon los constructores, esa, en piedra angularse ha convertido, y, piedra de tropiezo y roca de escándalo» (1 Pedro 2:4-8).

CONCLUSIÓN

Después de lo expuesto, no podemos concebir, un cristianismo sin que la Palabra de Dios y su evangelio sea el detonante de este «terremoto», no podemos concebir un cristianismo, donde el centro de todo sea el ser humano y no Cristo. No podemos concebir predicaciones de humanistas, no podemos concebir mensajes que no denuncie nuestro pecado y glorifique el nombre de Cristo. No podemos concebir un mensaje sin ser Cristo el centro, motor y motivo de este.

Cristo es el centro de todo, si realmente eres cristiano, es porque te habrás convertido por medio del oír la Palabra, esto habrá producido, por la gracia de Dios, un derrumbamiento de tu ser, para que Cristo sea el centro de todo en tu vida.

Por lo tanto, si no es así, sal de donde se te predica un falso evangelio, sal de ese lugar (caverna de Satanás), donde se te engaña diciendo que tú eres el centro del todo, que todo gira dentro de ti, que Dios es minusvalorado a ser un “genio de la lampara mágica” a nuestras órdenes y capricho. Esto es mentira, y estás corriendo un peligro alarmante, peligro de muerte.

¡Cristo es el Centro de todo! Busca una iglesia donde se predique el Evangelio glorioso de Cristo, donde la autoridad sea Sola Scriptura y donde se viva sólo para gloria de Dios.

«Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema» (Gálatas 1:8-9).

¡Firmes y adelantes por el Cordero y su gloria! ¡En todo, sólo a Dios la gloria!

Blog Pr. Samuel Alonso

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2 comentarios sobre «Samuel Alonso: Cristo es la «piedra angular»»

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