Enrique Bernardini: El amor verdadero

Cuando en el mundo, en general, hablamos de “el amor”, normalmente nuestra mente se va a pensar en un sentimiento, una emoción, “mariposas en el estómago” y cosas parecidas a estas. Pero, realmente, ¿el amor es, en sí mismo, un sentimiento o emoción?, ¿es cierto eso de que, la señal de que nos enamoramos de alguien es que “sentimos mariposas en el estómago?, ¿es esta la base del verdadero amor?, y, lo más importante, ¿qué dice la Biblia, que es la única fuente de la verdad, sobre el amor?

El diccionario de la RAE nos da dos definiciones para la palabra “amor”:

La primera: «Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser».

La segunda: «Sentimiento hacia la persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear».

Así es como se entiende el amor en el mundo. Leemos las definiciones y, si no meditamos de forma un poco profunda, nos podemos dejar llevar y pensar que es puro y bonito, pero nada más lejos de la realidad. Voy a decir tres razones por las que este amor no es el verdadero amor, sino un amor corrompido por el pecado.

1.- Es un amor egoísta

En la primera definición, dice que “partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca…” . ¿Nos damos cuenta que este “amor” solo busca lo suyo propio? Como la persona ve su insuficiencia, quiere llenar SU vacío y conseguir SU suficiencia a través de otra persona. En contraste, el amor bíblico “no busca lo suyo” (1 Corintios 13:5).

Cuando tú amas a otra persona con el amor verdadero, el bíblico, buscas el bien de la persona a la que amas, aunque tú te vacíes, te perjudiques o te dañes. Te importa la persona a la que amas POR SÍ MISMA, tampoco por quedarte solo o por algo en tu beneficio.

2.- Es un amor condicional

Si observamos, en la segunda definición, dice que “procurando reciprocidad”. Es decir, “yo te amo, pero espero que tú también me ames”. Cuando unos solteros piensan en casarse, se han enamorado, evidentemente debe haber reciprocidad, es decir, amor en ambos sentidos el uno por el otro, pero no es una característica intrínseca del verdadero amor bíblico. El amor bíblico es incondicional, como Dios nos ama, de tal manera que “…Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8)

Es decir, que aun cuando nosotros estábamos en su contra, éramos sus enemigos, Dios nos amó hasta el punto de darnos a su Hijo.

3.- Es un amor posesivo

La expresión más común en muchos países como España como “declaración de amor” es decirle a alguien “Te quiero”. Esa expresión se define por si misma, es como decir “te quiero para mí, me quiero apropiar de ti”. Asi no suena tan bonita y tan amorosa esa expresión. Igual que cuando decimos “Siempre tuyo” o “Tú eres MI media naranja”. Como vemos, soy tuyo, eres mía… expresiones de posesión que nada tienen que ver con el verdadero amor.

Entonces, ¿qué dice la biblia sobre el amor?, ¿dónde vemos el verdadero amor?

El verdadero amor lo vemos a lo largo de toda la Palabra de Dios. Es el amor de Cristo.

Pero, ¿cómo es el amor de Cristo?

El amor de Cristo es mostrado al haber dejado Su hogar en el cielo, donde era adorado y honrado como Él merece, para venir al mundo en forma de hombre donde Él sería ridiculizado, traicionado, golpeado, y clavado en una cruz para pagar el castigo por nuestro pecado, recibiendo la ira del Padre que nosotros merecíamos, resucitando de los muertos al tercer día.

Él consideró más importante nuestra salvación y perdón de nuestros pecados y la necesidad de su castigo en nuestro lugar, como más importante que Su propia vida y comodidad (Filipenses 2:5-8).

El amor de Cristo no se puede explicar suficientemente, pero si quiero destacar, al menos, seis características de su amor excelso, del amor en su máxima expresión:

1.- Cristo nos ha amado incondicionalmente

Él no es un mercenario, Cristo nos ama sin esperar nada a cambio, Él nos ama, solamente por una razón: porque nos ama.

Como dice Efesios 5:2:

“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.”

Cristo nos ama de manera incondicional.

2.- Cristo nos ha amado a pesar de nosotros, no porque haya algo en nosotros que merezca su amor

28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;

29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;

30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,

31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;

32 quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.”

(Romanos 1:28-32)

Esta porción es solo una parte de la descripción que hace Pablo en Romanos 1 del estado natural del hombre

3.- Cristo nos ha amado sacrificialmente, dando su vida por nosotros, siendo sus enemigos

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”

(Filipenses 2:5-8)

4.- Cristo nos ama de forma fiel

Como escribe Jeremías en Lamentaciones 3:22-23:

22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”

5.- Cristo nos ama eternamente

Nos amó desde la eternidad pasada, y por la eternidad futura, como dice Romanos 8: 30:

30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.”

El amor de Cristo hacia su pueblo es eterno.

6.- Cristo nos ama inquebrantablemente

Nada puede, ni siquiera, rasgar su amor por nosotros, porque Él es Dios:

Romanos 8:38-39

“38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Y este amor, hermanos, es el que debemos practicar los unos por los otros y eso es lo que nos dice Jesús en Juan 13:34-35:

“34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”

Conclusión

Como tantas cosas o, yo diría todas, el amor que el ser humano puede practicar, es un amor distorsionado por el pecado. El hombre ha sido creado a imagen de Dios y tenemos algunos de sus atributos, pero distorsionados por el pecado.

Solo estando en Cristo, habiéndote arrepentido de tus pecados y creyendo que Él y solo Él es el que produce el verdadero amor, que demostró muriendo por los pecadores en la cruz, y sólo creyendo que ese sacrificio es suficiente pero necesario para pagar tu deuda con Dios, habrá un cambio de naturaleza en ti, un nuevo corazón, que será capaz de practicar ese amor verdadero, ya que proviene de Cristo.

Enrique Bernardini sirve al Señor en la Iglesia Bíblica de la Gracia Algeciras.

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