Un agente personal «creó el universo»

Pregunta 1: ¿Cómo surgió el universo?

Sólo hay dos respuestas posibles: o surgió de la nada o surgió de algo.

La primera posibilidad es un sinsentido filosófico y científico. El universo no pudo haber sido creado por la nada ya que la nada no produce nada, no hace nada, no crea nada, no cambia nada.

Así que, llegamos a la conclusión de que el universo existe gracias a algo.

Pregunta 2: ¿Cómo fue ese ‘algo’?

Sólo hay dos respuestas posibles: o algo impersonal o algo personal.

La primera respuesta es un sinsentido filosófico y científico por dos razones.

Primera razón: el universo no pudo haber sido creado por algo impersonal (sea materia, energía o alguna ley) ya que lo impersonal no produce nada, no hace nada, no crea nada, no cambia nada.

Segunda razón: el universo no pudo haber sido creado por algo impersonal ya que antes de que existiera el tiempo-espacio del cosmos, lo impersonal tendría que haber sido eterno. Pero algo eterno e impersonal no posee una voluntad como para efectuar un nuevo cambio (por ejemplo, un vaso «eterno» no podría tomar la decisión de crear un universo). Solamente un agente personal eterno podría hacer algo así.

Así que, llegamos a la conclusión de que el universo existe gracias a algo personal.

Pregunta 3: ¿Cómo fue ese ‘algo personal’?

La única opción lógica que nos queda es que el cosmos fue creado por un algo personal, es decir, alguien capaz de efectuar un nuevo cambio mediante una decisión personal (acción que algo impersonal no puede realizar). La intencionalidad es propia de agentes personales. Por esta razón cuando un criminal apuñala a una persona, metemos al criminal en la cárcel, no su cuchillo.

Otra prueba de que el creador es una persona es la existencia de agentes personales en nuestro universo. Ni la nada ni lo impersonal pueden engendrar personalidad. Un trozo de madera sigue siendo impersonal aunque lo dupliques cien millones de veces. Solamente algo personal puede engendrar a otra persona.

Ahora bien, filosófica y científicamente hablando, ¿cómo habría de ser ese algo ‘personal’?

En primer lugar, dado que existía antes del tiempo, ese algo personal tendría que ser eterno e inmutable (que no cambia).

En segundo lugar, dado que existía antes del espacio, ese algo personal tendría que ser espiritual (no material).

En tercer lugar, dado que creó el universo, ese algo personal tendría que ser poderosísimo.

En cuarto lugar, dado el gran orden y el ajuste fino que predomina en el universo, ese algo personal tendría que ser bien inteligente. De hecho, tendría que ser un genio.

Conclusión

Entonces, en términos sencillos, el Creador del universo es personal, eterno, inmutable, espiritual, poderosísimo e inteligente.

Mmm…

¿Quién podría ser?

¿Alguna idea?

Pastor Will Graham – Almería

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