José Hutter: «La Europa neo pagana se ha vuelto completamente anti cristiana»

El primer mandamiento tiene que ver con el monopolio de la adoración y el punto de referencia de nuestro comportamiento.

No es una casualidad que muchas naciones europeas mencionen en sus constituciones al Dios de la Biblia como referencia. Un ejemplo conocido es la constitución suiza que empieza con las palabras «En el nombre de Dios, Todopoderoso …»[1] . Referencias similares tenemos en las constituciones de países como Polonia, Irlanda, Alemania y Grecia. La referencia en la constitución greca se lee como una frase de un libro de teología sistemática: «En el nombre de la santa, consubstancial e indivisible Trinidad.»[2] La tercera parte de los estados miembros de la UE todavía lleva la cruz de Cristo en su bandera nacional (Finlandia, Dinamarca, Suecia, Eslovaquia, Eslovenia, Grecia, Portugal y Malta). Aunque también es cierto que algunos de estos estados (Suecia y Dinamarca) hacen todo lo posible para que su bandera no lleve una cruz.

Europa nació de las cenizas del Imperio Romano – cristiano – y sobre todo de un grupo de naciones que de una forma muy consciente quería establecer una sociedad bajo la cruz, aunque hoy en día es mucho más conveniente y políticamente correcto hablar de los paganos griegos como los artífices de la Europa moderna. Pensemos en la ceremonia de clausura de los juegos olímpicos en Barcelona. Los que recuerdan la ceremonia, se acordarán de que fue como un repaso de la mitología griega/ mediterránea sin absolutamente ninguna referencia a la fe cristiana. Que esto se puede enfocar también de otra manera lo demostraron los ingleses. No tenían ningún inconveniente de entonar un himno cristiano en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 (“Abide with me” – Quédate conmigo).

Hoy por hoy, y con celo misionero, Dios queda expulsado de la vida pública en Europa. De forma sistemática se niega así una herencia de siglos que ha ayudado a este viejo continente a ser una luz para las naciones en el pasado – con todos sus defectos y pecados que, por supuesto, no voy a negar ni por un momento.

Bajo estas circunstancias no es una casualidad que la constitución europea que en su momento fue rechazada por Francia y Holanda en mayo y junio del 2005[3] y nunca entró en vigor, haga caso omiso de Dios. Esta omisión fue hecha de forma muy consciente y a propósito.[4] Quedaba así perfectamente claro que el proyecto de la Unión Europea no necesitaba a Dios en sus planes. Eso tampoco es extraño dado el hecho que esta constitución tenía como uno de los padres al masón y ex-presidente francés Valérie Giscard d’Estaing.[5]

Es evidente que cuando el hombre se libra de su responsabilidad delante de Dios puede hacer lo que le da la gana. Es la razón humana que en la última instancia quita y pone. Y es exactamente lo que pasa en la Unión Europea. Por eso asusta cuando la Comisión Europea quiere defender los “valores europeos”. ¿Qué son los valores europeos? ¿La dictadura del 51%? ¿La construcción de un estado hedonista donde no hay sitio para Dios? ¿Qué son esos valores europeos qué sistemáticamente niegan el derecho a la vida a decenas de millones de niños inocentes en cirugías abortivas pagados en su gran mayoría con dinero publico? ¿Los valores europeos son aquellos que ceden continuamente ante las demandas del islam que poco a poco está reconquistando el terreno europeo que cree que siempre ha sido suyo? ¿Los valores europeos son el fomento de una casta política cada vez más corrupta que solamente conoce una meta: enriquecerse a sí mismo?

Los billetes de euro llevan una imagen de la figura mitológica griega “Europa”. Curiosamente, Europa, una princesa fenicia, es conocida como adoradora de Astarte. Algunos incluso piensan que Europa y Astarte es la misma figura.[6] Desde luego, ha sido un acierto. Porque precisamente estamos hablando de esta Europa. De una Europa neo-pagana donde cualquier religión y secta puede gozar de simpatía y apoyo público, siempre que no se trate de la fe cristiana.

Vamos directamente a un neo-paganismo que es una de las grandes plagas de esta Europa que cree que puede vivir sin Dios. Un ejemplo de esta tendencia tenemos en el corazón de la Europa protestante. Solamente 200 km al norte de la cuna de la reforma que era la ciudad que vio predicar a Martín Lutero, Wittemberg, se encuentra el estado federal alemán Mecklemburgo Antepomerania. En total, solamente un 20% de la población pertenece a una iglesia cristiana (incluida la católica) mientras el 80% de la población se declara agnóstica o atea y lo demuestra con el hecho que no pertenece formalmente a ninguna iglesia.

El reformador alemán Martín Lutero.

Al mismo tiempo en prácticamente cualquier región de la UE está completamente prohibido ofender a los musulmanes y su religión. Sin embargo, hacer otro tanto con la fe cristiana no supone ningún problema. Jesucristo, los evangelios, todo lo que es sagrado para el cristiano, está siendo pisoteado diariamente en los medios de comunicación, en el arte plástico, en el teatro y en el cine, sin que nadie proteste y si hubiera alguna protesta, los que levantaran la voz serían tachados de «fundamentalistas» y «talibanes cristianos».

La simple frase del primer mandamiento “Yo soy el Señor tu Dios”, es el mayor desafío al neo paganismo que nos rodea. Y al lema bíblico se levanta en nuestros días el coro del eslogan que en su momento entonaron los siervos de la viña: «No queremos que este (Cristo) reine sobre nosotros«. Y por esto, los sacerdotes del laicismo estatal hacen todo lo posible para que el nombre de Dios no se mencione y que no se hable de la Biblia en público.

Por eso los cristianos en prácticamente todos los Estados de la UE se encuentran en una situación de minoría y de persecución creciente.

Tiene que haber de nuevo lugar para Dios en Europa, y más: Europa tiene que reconocer de nuevo que el Dios de la Biblia es su Dios y que fuera de este Dios no hay salvación ni en lo económico, ni en lo financiero, ni en lo político.

Es muy interesante echar un vistazo a los mensajes que los profetas del Antiguo Testamento (AT) lanzaron a los pueblos vecinos de Israel. El juicio de Dios iba a venir sobre ellos como pueblos precisamente por su desobediencia. Veamos algunos ejemplos:

Contra Babilonia:

“He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.” (Isaías 13:9-11)

Contra Egipto:

Se han desvanecido los príncipes de Zoán, se han engañado los príncipes de Menfis; engañaron a Egipto los que son la piedra angular de sus familias. Jehová mezcló espíritu de vértigo en medio de él; y hicieron errar a Egipto en toda su obra, como tambalea el ebrio en su vómito.” (Isaías 19:13-14)

En estos casos, el efecto fue nulo y finalmente estos pueblos se arruinaron. Sin embargo, hay otro ejemplo en el AT que debería servirnos como aliento que la predicación de la Palabra de Dios puede tener efectos realmente sorprendentes. Es la historia de Jonás. Dios le mandó a la capital del imperio de los asirios, a Ninivé. En los tiempos de Jonás, Ninivé realmente poco tenía que ver con Israel. Pero sin embargo Dios les tiene un serio aviso: “De aquí a cuarenta días, Ninivé será destruida.”

El efecto fue fulminante: “Y los hombres de Ninivé creyeron a Dios. Y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos” (Jonás 3:4-5).

El problema de la iglesia del Señor hoy en día es que es poco consciente de la importancia que tiene en los planes de Dios. Las oraciones en privado son muy importantes, pero también las oraciones en culto público. Oramos por nuestras autoridades para que lleven acabo sus funciones en responsabilidad delante de Dios. En este contexto es curioso, cuantos creyentes en realidad abogan juntamente con ciudadanos agnósticos y ateos en favor de un estado secular, sin darse cuenta lo que esto implica realmente. Un estado secular no es lo mismo que un estado neutral. De hecho: no existe un estado neutral. Un estado que no obedece los mandamientos de Dios se convierte en un dios y entra en competencia directa con el primer mandamiento.

La iglesia tiene que redescubrir el poder de la oración.

Lo deseable no es un estado aconfesional o secular. Lo deseable es un estado obediente a los mandamientos de Dios. En el contexto español realmente es irelevante si nos enfrentamos con un gobierno radicado en el nacional catolicismo o un gobierno radicado en una ideología que promueve el secularismo con celo misionero. Es sorprendente con que facilidad adoptamos como nuestra agenda lo que realmente promueven los enemigos de la fe.

Que los creyentes realmente son un poder con el cual hay que contar siempre nos han enseñado los acontecimientos que llevaron a la caída de los regímenes comunistas al final de los años ochenta del siglo pasado.

En su libro “Revolution By Candlelight”,[7] el autor Bud Bultman relata como en la gran mayoría de los países de Europa del este fueron precisamente creyentes que iniciaron los cambios que en casi todas los casos se llevaron acabo con una sorprendente ausencia de violencia.

El caso más conocido es el del pastor reformado de la minoría húngara en Rumania, Laszlo Tokes. Fue una reunión de oración en la ciudad de Timisoara que tuvo lugar en la casa de este hombre que fue el inicio de la revolución den Romanía. Creyentes desarmados y de rodillas se enfrentaron al ejercito que el dictador Ceaucescu había mandado para acabar con el pastor Tokes.[8] Al final – y en contra de todas las probabilidades – el ejército se negó a luchar contra los feligreses del pastor reformado.

En la antigua Alemania del este, la revolución pacífica tenía su origen en las oraciones de miles de personas primero dentro de las iglesias y luego al aire libre. Un antiguo miembro del gobierno de Honecker confesó en una ocasión que estaban preparados para enfrentarse a gente con armas usando la violencia, pero no a una multitud llevando velas y orando.

La oración es poderosa y la iglesia del Señor debería ser consciente de este poder a la hora de hacer valer el deseo de Dios de ser el Dios de todos los pueblos. Nosotros como creyentes debemos de aprender a deshacernos de nuestros complejos de inferioridad y contentarnos de comer las migajas que nos caen de las mesas de los ateos y agnósticos que nos gobiernan. Nosotros no deberíamos estar contentos hasta vera a nuestras naciones en Europa reconociendo la supremacía del Dios de la Biblia.

Es una visión gigantesca y parece hasta utópica. Pero hacemos bien recordar las palabras de los visionarios de llevaron acabo otro de los grandes milagros de nuestro tiempo, la fundación del estado de Israel. Theodor Herzl escribió en el año 1902 de la fundación de un estado judío: “Si lo queréis, no será un sueño.” 50 años después, el primer ministro de este estado dijo: “El que no cree en milagros, no es realista.”

Blog José Hutter

José Hutter (1959) sirve como presidente del grupo de trabajo de teología de la Alianza Evangélica Española.

[1]http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bundesverfassung_Schweiz,_auf_blauen_Untergrund,_Seite_1.jpg

[2] http://en.wikipedia.org/wiki/Constitutional_references_to_God

[3] http://archivo.abc.com.py/2005-06-02/articulos/182515/constitucion-de-la-union-europea-es-rechazada-masivamente-en-holanda

[4] http://www.nzz.ch/aktuell/startseite/gott-hat-keinen-platz-in-der-europaeischen-verfassung-1.268200

[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Val%C3%A9ry_Giscard_d’Estaing

[6] http://en.wikipedia.org/wiki/Europa_(mythology)

[7] Bud Bultman: Revolution by Candlelight, Portland, 1991

[8] El mismo puso lo vivido por escrito en un libro con el título: The Fall of Tyrants, Wheaton, 1990

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