Andrés Birch: ¿Por qué Dios mató a Nadab y Abiú?

Nadab y Abiú eran los dos hijos mayores de Aarón, el hermano mayor de Moisés y el primer sumo sacerdote de Israel. Y ya que el sacerdocio en Israel era hereditario, tanto Nadab como Abiú, por el simple hecho de ser hijos varones de Aarón, al llegar a la edad estipulada por la ley, fueron consagrados como sacerdotes, al lado de su padre. Y Nadab, por ser el hijo primogénito de Aarón, si no hubiera muerto antes que su padre, habría sido el segundo sumo sacerdote de Israel.

«Pero Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante del Señor fuego extraño, que El no les había ordenado. Y de la presencia del Señor salió fuego que los consumió, y murieron delante del Señor» (Levítico 10:1-2).

Aunque, como otros pasajes de la Biblia que también describen a personas matadas fulminantemente por el Señor, nos resulte chocante este relato, no hace falta ir muy lejos para encontrar la explicación de las muertes de Nadab y Abiú: ofrecieron «fuego extraño» delante del Señor, y el Señor les mató con fuego del cielo. La forma de matarlos (con fuego del cielo) reflejó la naturaleza del pecado de ellos (el haber ofrecido «fuego extraño» delante del Señor).

No se nos dan más detalles sobre el «fuego extraño» que ofrecieron Nadab y Abiú, pero lo único que necesitamos saber es que, en vez de ofrecer el tipo de fuego que el Señor había estipulado en su ley, Nadab y Abiú ofrecieron otro tipo de fuego diferente —no el fuego que el Señor quería que se ofreciese, sino el fuego que ellos mismos quisieron ofrecer. Por lo tanto, la causa de las muertes fulminantes de Nadab y su hermano Abiú no fue solo la causa material en sí: ese «fuego extraño», sino la actitud irreverente, rebelde y temeraria de Nadab y Abiú; se atrevieron a ofrecer delante del Señor no aquello que el Señor había mandado, sino lo que a ellos mismos se les antojó ofrecer.

Y no podemos encontrar ninguna excusa o atenuante en la ignorancia; Nadab y Abiú fueron consagrados al sacerdocio el mismo día que su padre, Aarón, conocían perfectamente la ley del Señor y sabían en qué consistían sus deberes como sacerdotes del pueblo del Señor.

Y hay otro detalle del relato que puede estar relacionado con el tema: en el contexto de las muertes de Nadab y Abiú —ese mismo día— el Señor le dijo a Aarón: «Ustedes no beberán vino ni licor, ni tú ni tus hijos contigo, cuando entren en la tienda de reunión, para que no mueran. Es un estatuto perpetuo por todas sus generaciones, y para que hagan distinción entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio, y para que enseñen a los Israelitas todos los estatutos que el Señor les ha dicho por medio de Moisés» (Levítico 10:9-11).

¿Por qué le dijo el Señor eso a Aarón y por qué se lo dijo ese mismo día, en el contexto de las muertes fulminantes de los dos hijos mayores de Aarón? Aunque no podemos ser dogmáticos al respecto, yo creo que Nadab y Abiú hicieron lo que hicieron bajo la influencia del alcohol. Creo que es la explicación más natural de los versículos del 9 al 11; explicaría por qué Nadab y Abiú ofrecieron «fuego extraño»: por no distinguir «entre lo santo y lo profano», etc.; y también explicaría por qué el Señor les mató: «Ustedes no beberán vino ni licor, ni tú ni tus hijos contigo, cuando entren en la tienda de reunión, para que no mueran…»

¿Cuál es el mensaje de las muertes de Nadab y Abiú para nosotros hoy?

  1. No se puede adorar al Dios santo de cualquier manera o según nuestro antojo; tiene que ser según cómo él nos ha dicho en su Palabra que le adoremos.
  2. Aunque es cierto que la ignorancia de la ley no exime de culpa, el conocimiento de la ley aumenta la culpa. Y nosotros tenemos mucho más conocimiento —tanto de la ley como del evangelio— que Nadab y Abiú.
  3. Sea cual sea nuestro punto de vista con respecto al alcohol, Levítico 10:8-11 es uno de muchos pasajes bíblicos que nos advierten de los graves peligros asociados con el consumo del alcohol.
  4. «La paga del pecado es muerte» (Romanos 6:23a). Nadab y Abiú murieron por su pecado. Pero la muerte es la paga justa de todos nuestros pecados también.
  5. Nadab y Abiú nos representan a nosotros; nosotros también somos seres humanos pecadores, culpables ante Dios y merecedores del justo juicio de Dios; pero gracias al amor de Dios en Cristo, ¡podemos ser perdonados, absueltos y gloriosamente salvado!

Andrés Birch (Coalición por el Evangelio) pastorea la iglesia bautista reformada de Mallorca.

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Un comentario sobre «Andrés Birch: ¿Por qué Dios mató a Nadab y Abiú?»

  1. Si bien la influencia del alcohol es dañina por la disolución que causa, quizá esto sea una conjetura de cómo presentaron el fuego extraño los hijos de Aarón. Conjetura porque esa indicación vino después del incidente. El caso es más bien comparable con el incidente de Ananías y Safira en Hechos 5 en cuanto a la actitud del corazón en cómo se hicieron las cosas delante de Dios, con dos intenciones relacionadas como diferentes. El caso de Nadab y Abiú fue por rebeldía y falta de discernimiento entre lo santo y profano, y el de Ananías y Safira fue por mentir al Espíritu Santo defraudándole con la ofrenda. Volviendo al punto de Nadab y Abiú, ellos (independientemente de si estaban borrachos o no) posiblemente violaron esta norma de Éxodo 30:34-38: «Dijo además Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo. Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima. Como este incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será cosa sagrada para Jehová. Cualquiera que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su pueblo». Previo a ello, el verso 9 de ese mismo capítulo dice: «No ofreceréis sobre él incienso extraño, ni holocausto, ni ofrenda; ni tampoco derramaréis sobre él libación», respecto de qué debía hacerse en el altar del incienso consagrado al Señor.

    Espero sea bien recibido mi comentario. Dios te bendiga.

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