Juan Calvino: Somos santificados por la fe

De la misma forma que Cristo intercede por nosotros ante el Padre por su justicia, para que seamos declarados justos, siendo Él nuestro abogado, así también haciéndonos participar de su Espíritu nos santifica para hacemos puros e inocentes. Pues el Espíritu del Señor reposó sobre Él sin medida -el Espíritu de sabiduría, de inteligencia, de consejo, de fortaleza, de ciencia y de temor del Señor-, para que todos tomemos de su plenitud y recibamos gracia sobre gracia que se le ha dado.

Quienes, pues, se glorían de la fe cristiana, mientras están enteramente privados de la santificación de su Espíritu, se engañan a sí mismos; pues la Escritura enseña que Cristo ha sido hecho para nosotros no sólo justicia sino también santificación. Por consiguiente no podemos recibir por la fe su justicia sin abrazar también esta santificación. El Señor, por esta alianza que ha concertado con nosotros en Cristo, promete a la vez que hará la expiación de nuestros pecados y que escribirá su Ley en nuestros corazones .

La obediencia a la Ley no está en nuestro poder, sino que depende del poder del Espíritu que limpia nuestros corazones de su corrupción y los ablanda para que obedezcan a la justicia. En adelante el uso de la Ley es, para los cristianos, absolutamente imposible fuera de la fe. La enseñanza externa de la Ley no hacía antes sino acusamos de debilidad y de transgresión. Pero, desde que el Señor ha grabado en nuestros, corazones el amor a su justicia, la Ley es una lámpara para guiar nuestros pasos por el recto camino; ella es la sabiduría que nos forma, nos instruye y nos alienta a ser íntegros; es nuestra regla, y no sufre ser aniquilada por una falsa libertad.

Juan Calvino
Breve instrucción cristiana – Tercera parte: De la fe
6.- Somos santificados por la fe para obedecer a la ley

Su Espacio NTS: John Calvin
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