La nueva herejía llamada ‘amor’

La maldad de Satanás convierte lo dulce en amargo; lo hermoso en feo; lo luminoso en oscuro.

En el desierto de la tentación, aquella serpiente citó las Escrituras pretendiendo que Cristo desobedeciera a su Padre celestial. ¿Cómo podría alguien actuar de esta manera tan vil, hablando de algo tan santo con un fin tan perverso?

Bueno, así es el diablo. Y así son sus seguidores.

Piensa, querido lector, en vocablos bíblicos tales como gracia, Jesús, juzgar, libertad. ¿Acaso no es cierto que los cuatro términos han sido sacrificados en el altar del humanismo?

Ahora la ‘gracia’ otorga ‘libertad’ para entregarnos a la carne. Y nadie puede ‘juzgarnos’ porque, hagamos lo que hagamos, el ‘Jesús’ mariposa siempre nos amará mucho, mucho, mucho.

¿Y qué diremos de este verbo: el verbo ‘amar’? ¿Habrá otro verbo bíblico más tergiversado que éste?

Se ha levantado una nueva generación de cristianos que busca el amor por encima de Dios. No son cristianos sino amorianos. O, en términos de la historia de las herejías, son marcianos.

¿Qué es un marciano? Es un adepto de Marción, el hereje del siglo II que quitó de su canon bíblico todas las referencias a un Dios de ira y de juicio. Solamente aceptaba como inspiradas aquellas partes de la Biblia que hablaban del amor de Dios. En otras palabras, Marción era un idólatra. No adoraba al Señor de los ejércitos sino a una deidad pagana que su propio corazón había fabricado.

Y esto es exactamente lo que estamos viendo en nuestros días. Los marcianos contemporáneos son amorianos. No siguen a Jesucristo sino a un ídolo llamado “amor”.

Y no hace falta destacar que el amor, tal y como viene definido por los marcianos, no es el amor bíblico. Es un amor humanista y satánico que depende de una mente entenebrecido que se cree más dulce e iluminada que el propio Espíritu Santo.

Hablan mucho los marcianos del corazón tierno de Pablo que redactó el himno de amor en 1 Corintios 13:4-8; pero no quieren saber nada del apóstol que redactó 1 Corintios 16:22, “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema [sea maldito; caiga bajo maldición]”.

Además, se olvidan de que el amor mencionado en 1 Corintios 13, “no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad” (v. 6). El amor se opone al pecado. Y cree en la necesidad de defender la verdad.

Pero el marciano cree que 1) es una falta de amor denunciar el pecado; y 2) es una muestra de legalismo dar importancia a la verdad.

Lo que está en juego, pues, en esta lucha entre el cristianismo y el marcianismo es la definición bíblica del amor. ¿Se puede denunciar el pecado y advertir a los pecadores y ser un hombre amoroso? ¿Es un acto de amor o de fariseísmo defender la verdad?

Por supuesto que un hombre amoroso puede oponerse al pecado. Si un agente de policía se topa con un varón violando a una mujer, ¿qué hace si de verdad tiene el amor de Dios en su corazón? ¡Salta a la defensa de la dama y mete al criminal en la cárcel! Si no se mojara, sería un auténtico monstruo.

¿No denunciaban los profetas el pecado? ¿Y los apóstoles? ¿Y el Salvador Jesucristo? ¿No advertían a los pecadores una y otra vez? ¿Y no lo hacían siendo impulsados por su gran amor hacia Dios y hacia las personas de sus respectivas generaciones?

En cuanto a la acusación de fariseísmo por defender la verdad, el apóstol de amor (Juan) redactó su primera carta con el propósito de rebatir las mentiras de los anticristos. Interesantemente, los anticristos tenían mucho en común con los marcianos puesto que los dos grupos predicaban a otro Jesús y una doctrina humanista (no bíblica) del amor.

Juan, gracias al gran amor del Espíritu que moraba en su corazón, denunció a los falsos hermanos como mentirosos e hijos del diablo. ¡Así habla el amor verdadero! ¡El amor defiende la sana doctrina y desbarata el engaño!

Los marcianos, sin embargo, de forma poco amorosa, lanzan falsas acusaciones contra los siervos del Señor tachándoles de intolerantes, intransigentes, legalistas, retrógrados.

A nivel práctico, este marcianismo casi siempre se manifiesta cuando surgen asuntos de disciplina eclesial. Si hay algo que el amoriano quiere evadir, es la rendición de cuentas. ¿Cuántos pastores no habrán hablado conmigo sobre el éxodo de grupos de creyentes de sus congregaciones en respuesta a medidas disciplinarias? La oveja quiere ser examinada porque es un animal manso; pero la cabra no se sujeta a nadie.

Y si la iglesia tiene que tomar medidas contra miembros impenitentes, los dirigentes de aquellas asambleas son condenados como fariseos.

Desde luego, los pastores blandengues e infieles (“perros mudos” para utilizar la expresión de Isaías) que no se preocupan por la santificación del pueblo serán considerados como grandes hombres de amor, varones con el corazón de Jesús. Pero claro, ¡será el corazón del Jesús de los humanistas, no el Jesús de la Biblia que instituyó la disciplina!

Ciertamente, es hora de volver al amor bíblico: al amor que denuncia el pecado y al amor que defiende la verdad de Dios. Y es hora de despertarnos y entender que los amorianos son hijos de su padre, el diablo. Sus abrazos y besos son falsos. Son humanistas. Necesitan ser reprendidos duramente para que se conviertan de verdad al Señor.

¡Tengamos cuidado con esos ángeles de luz que se consideran más amorosos que Cristo, convirtiendo lo dulce en amargo; lo hermoso en feo; y lo luminoso en oscuro!

¡Por amor a Dios y por amor a su pueblo, alejémonos de la nueva herejía llamada ‘amor’!

Pastor Will Graham – Almería

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2 comentarios sobre «La nueva herejía llamada ‘amor’»

  1. ¡Cuanta verdad!
    Excelente artículo hermano Graham.
    Tristemente muchos “creyentes” están abrazando el evangelio emergente y liberal y en nombre del amor nos tachan de intolerantes y faltos de amor al prójimo cuando denunciamos estas situaciones, incluso con solamente mencionar el infierno ya estamos “juzgando” y asustando a la gente.
    En fin, hemos sido llamados a contender por la Fe una vez dada a los santos.

    Bendiciones pastor, Dios le siga usando poderosamente en la proclamación del bendito evangelio de nuestro Santo Señor Jesucristo.
    Saludos desde New York🗽

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