Devocional – 2 de diciembre (tarde): Promesas angelicales

TARDE

“Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta” (Lucas 1:29)

Curiosamente María no se turbó por la presencia de tu siervo, el ángel Gabriel, sino “por sus palabras”.

¿Qué es lo que le había dicho a la doncella? Que era “muy favorecida”, “bendita” y que tú estabas con ella.

Me siento identificado con ella porque al ser yo una masa de corrupción, me cuesta la misma vida entender cómo tú puedes dirigirte a mí con semejantes promesas en el evangelio.

¿Yo, muy favorecido?

¿Yo, bendito?

¿Yo, acompañado por Dios?

¿Cómo puede el Ángel del Señor, Jesucristo, consolarme con tanta ternura? ¿No se da cuenta de que por naturaleza soy tu enemigo y de que todo lo que hay en mí se rebela contra tus deseos y mandatos?

Mi corazón enseguida me dice que este Ángel me tiene que estar engañando: “Seguramente tendrá algún propósito perverso en hablarte así”. Me siento preocupado y turbado por dentro.

Pero la fe responde diciendo: “¿Te podrá traicionar el varón que derramó su sangre por ti?” ¡Por supuesto que no! ¡No puedo dudar más!

En Cristo, soy “muy favorecido”, “bendito” y tú, amado Padre, estás conmigo.

Pastor Will Graham – Almería

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