Devocional – 9 de diciembre (tarde): Me atrajiste. Me sedujiste. Me hiciste tuyo.

“Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; santo es su nombre, y su misericordia es de generación a los que le temen” (Lucas 1:49-50).

¡Aleluya! ¡Grande eres!

Haces maravillas. Eres poderoso y santísimo. La misericordia fluye de ti como si fuera un río imparable. Cristo -el bebé de María- es la revelación suprema de tu grandeza, poder, santidad y misericordia.

Me parece increíble cómo permites que yo, polvo de la tierra, disfrute de contemplar tu gloria y de conocer tus preciosos atributos. Pusiste tú el temor de Dios en mi alma. Me atrajiste. Me sedujiste. Me hiciste tuyo. Oh, mi Dios, me has hecho grandes cosas.

Y al tener tu temor implantado en mi corazón, tengo la promesa de que serás misericordioso conmigo de generación en generación. Siempre seré el objeto de tu afecto y tu gracia gracias a la obra del niño de Belén.

No lo puedo comprender. Mi corazón se goza de una fiesta continua al pensar en tu hermosura y en la gloria de tu Hijo. Como bien preguntó Lutero: “¿Quién no moriría de buena gana por Cristo?

¡Aleluya! ¡Grande eres!

Pastor Will Graham – Almería

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