Cuarta crítica a la hermenéutica osmaniana

Hoy nos toca la cuarta (y penúltima) parte de nuestra crítica al libro ‘Solo un Jesús marica puede salvarnos’ de Carlos Osma.

En este artículo, nos centraremos en los capítulos 27-40, redactados entre el 2015 y el 2016.

Una vez más, la meta de esta serie es ayudar a los creyentes, los estudiantes de teología y los pastores a responder ante los argumentos de Osma. ¡Qué la iglesia protestante en España salga edificada y fortalecida!

Iremos en orden alfabético desarrollando las cuestiones más destacadas de esta cuarta sección del libro: acusaciones, Biblia, Cristo, Dios y textos torcidos.

1.- Osma y las acusaciones

En vez de elogiar a los protestantes por su fidelidad a la Bibla, Osma los ataca una y otra vez por su supuesta lectura “fundamentalista y “homófoba” que “tanto odio y sufrimiento han producido a millones de personas” (capítulo 30).

Los protestantes conservadores son adoradores crueles de un “dios patriarcal” que “entroniza la heterosexualidad obligatoria en sus templos […] Ese es el dios que bendice el exterminio de cristianos y cristianas que apoyan la diversidad de Dios y el respeto a la diferencia” (30).

Es imposible encontrar un solo capítulo en esta cuarta sección del libro sin palabras de condenación dirigidas hacia la comunidad creyente con un fuerte tono de victimismo.

  • En el capítulo 27, los predicadores conservadores son penes poderosos que esclavizan a la gente hablando sobre un dios macho.
  • En el 28, las iglesias son responsables de haber crucificado a los LGTBIQ.
  • En el 29, los seguidores del dios legalista y sediento de sangre (o sea, los evangélicos) se oponen a la vida. No viven de la gracia, sino de la ley.
  • En el 30, la heteronormatividad adora al dios de los ejércitos que quiere acabar con los LGTBIQ.
  • En el 31, los LGTBIQ son azotados, golpeados, traspasados y crucificados por la heteronormatividad.
  • En el 32, Osma condena a una señora evangélica como “homófoba” por haber dicho que Dios no aprueba la conducta gay.
  • En el 33, los conservadores creen que solo por ellos murió Cristo en la cruz. “Solo la masculinidad y la feminidad normativa tienen derecho a la salvación y a un banco en las iglesias”.
  • En el 34, “los defensores del conservadurismo heteropatriarcal […] imponen lecturas literales y homófobas de la Biblia”.

Y Osma sigue así hasta el capítulo 40. ¡Acusación tras acusación tras acusación!

Una pregunta: ¿no podría ser que tantos millones de evangélicos, predicadores y teólogos alrededor del mundo entiendan que la Biblia condena la actividad LGTBIQ porque esto es lo que la Biblia realmente enseña?

¡Si el propio Osma confiesa en el capítulo 7 del tomo que la Biblia es un libro heteronormativo!

2.- Osma y la Biblia

La parte que más me sorprendió de esta cuarta sección fue la interpretación de Osma tocante a la destrucción de Sodoma y Gomorra. Llega a afirmar en el capítulo 39 que es una simple “leyenda”.

Esta opinión es bastante desafortunada porque Osma dedica su obra a criticar los supuestos intereses ideológicos detrás de una lectura tradicional de las Escrituras. No obstante, cuando nuestro escritor se topa con el episodio de Sodoma, ¡es él quién impone su cosmovisión LGTBIQ al relato de Génesis diciendo que no es nada más que una fábula!

¿Podría haberse esforzado un poco más, no? Por ejemplo, podría haber dicho que los sodomitas fueron destruidos por su falta de hospitalidad o por querer violar en grupo o por no ayudar a los pobres, pero aseverar que su destrucción trató de una “leyenda” es pereza intelectual.

Metodológicamente hablando, Osma justifica su nueva lectura gay de la Biblia apelando a la revolución hermenéutica de Lutero del siglo XVI según la cual “cualquier persona puede interpretarla [la Biblia]” (40).

Sin embargo, Osma se olvida de la distinción crucial entre interpretar la Biblia e interpretarla correcta y fielmente. Ni Lutero creyó que todas las interpretaciones eran válidas. De allí su desacuerdo con Orígenes por un lado y los anabaptistas por el otro. Lutero era un hermeneuta católico (en el sentido puro –no romano- de la palabra) y confesional.

Si el reformador todavía estuviera entre nosotros, me imagino que haría lo mismo con el libro del ‘Jesús marica’ que hizo con el bula papal.

3.- Osma y Cristo

Como hemos visto en previos artículos, el Jesús de Osma no es el Cristo del Nuevo Testamento. Osma reinterpreta a la persona de Jesús a la luz de su definición humanista de amor, diversidad y libertad.

Jesús, a diferencia del dios macho y patriarcal del Antiguo Testamento, es un afeminado “mariconazo” cuyo evangelio “se centra en el culo” (27).  Murió en la cruz como un mesías no normativo para que los LGTBIQ pudiesen salir del armario. Y su resurrección es el símbolo que permite que los homosexuales sean como en verdad quieren ser (28).

Además, las heridas físicas del Cristo resucitado son las marcas de la comunidad LGTBI que tanto ha sufrido a lo largo de los años (31).

¿Y Osma acusa a los evangélicos de imponer su ideología a las Escrituras?

4.- Osma y Dios

Dios, según Osma, no es el dios macho de los conservadores. No es el dios de los ejércitos sino el Dios Padre, esto es, el Dios de todo amor, diversidad y libertad. Es el Dios que no quiere sacrificios ni sangre (29).

La mejor ilustración del corazón del Dios de Osma se encuentra en el capítulo 30 donde nuestro autor reinterpreta la pelea entre David y Goliat en términos amorosos.

“Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina; pero yo me acerco a ti en nombre del Dios Padre, el Dios Jesús, a quién tú también sigues.

El Señor te entregará hoy en mis manos, y a mí en las tuyas, para abrazarnos. Y hoy mismo hablaremos sobre cómo amamos, cómo sentimos, cómo soñamos; y nos alegraremos de la diversidad que Dios Padre ha puesto en medio de su creación.

“Y quienes le siguen, quienes le adoran, sabrán que Dios Padre no salva con espada ni con lanza, porque Él nos ama y unirá nuestras manos para siempre” (30).

Sin comentarios.

5.- Osma y los textos torcidos

En casi cada ocasión que Osma cita las Escrituras, consigue tergiversar el contenido del texto para que apoye los intereses LGTBIQ. Aquí hay una pequeña lista:

  • El evangelio habla de Jesús, “un marica blandengue que ama” a los gais (27).
  • La muerte y la resurrección de Jesús son interpretadas desde un ángulo pro homosexual (28).
  • La liberación de Isaac habla de un Dios que no quiere restringir a los LGTBIQ (29).
  • Ya anotamos la reinterpretación amorosa de David y Goliat (30).
  • Las heridas de Jesús son, en realidad las marcas que han experimentado los queer (31).

¡Y un largo etcétera!

A lo mejor los tres peores y más novedosos ejemplos de esta cuarta sección del libro son la interpretación homosexual de Cantares (34), el gallo heterosexual (35) y “maricón del cántaro” (36).

En cuanto a Cantares, Osma cree que las palabras de la sulamita pueden aplicarse a las parejas gais. “Me parece evidente también que hace miles de años los hombres que se enamoraban de otros hombres podían escribir versos como: Ven, amor mío, corramos al campo a pasar la noche bajo los mirtos” (34).

Y de nuevo, “Para las personas LGTBIQ el libro del Cantar puede ser también un lugar de liberación que nos invita a expresar nuestros deseos libremente y dejar atrás los tabús para vivir y disfrutar con las personas que amamos” (34).

Con respecto al gallo, Jesús reveló a Pedro que le negaría tres veces antes de que el gallo cantara por segunda vez. ¿Qué quiso decir Jesús con esta profecía?

Contesta Osma, “Que en el momento en el que el gallo ejerciese a la perfección su rol de macho y proclamase a los cuatro vientos su heterosexualidad, Pedro se daría cuenta de que él no estaba a la altura de lo que iba pregonando delante del resto de machotes discípulos con los que convivía” (35).

Por medio del gallo heterosexual, Pedro tuvo que quebrantarse y reconocer que amaba a otro varón, a Jesús.

Y finalmente, la referencia en Marcos 14:13 tocante al “hombre que lleva un cántaro de agua” es, según Osma, una clara muestra de que la comunidad de Jesús es inclusiva.

“La única forma de acercarse a la mesa del Señor junto al resto de leprosos y leprosas, es seguir un maricón con un cántaro que se niega a ser domesticado por teologías pseudoprogresistas” (36).

Al pedir Jesús que sus discípulos siguiesen a un hombre con un cántaro de agua, estaba –en cierto sentido- mostrando su tolerancia hacia los LGTIBQ. Ahora bien, ¿cómo sabe Osma que aquel varón era gay? ¡Ni idea…!

Bien escribió nuestro hermano José Hutter, “Realmente uno deja de asombrarse, cuando alguien que pretende explicarnos la Biblia, se salta a la torera todas las normas de una exégesis lógica, coherente e informada”.

Conclusión

Para recapitular, hoy hemos visto cinco puntos:

  • La cuarta sección está repleta de acusaciones hacia la comunidad evangélica por su lectura “fundamentalista” de la Biblia. Esta actitud es ilógica porque el propio Osma reconoce que las Escrituras son pro heterosexuales.
  • Osma impone una camisa de fuerza LGTBIQ a la Palabra de Dios abusando del legado de Lutero.
  • Jesús, su muerte, su resurrección y sus heridas tienen que ver con la emancipación del pueblo LGTBIQ.
  • El dios de Osma no discrimina y quiere que David y Goliat se amen mutuamente.
  • Osma tuerce una gran cantidad de textos bíblicos a través de una lentilla sexual.

Pastor Will Graham – Almería

Aquí pueden leer la quinta crítica a la hermenéutica osmaniana.

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3 comentarios sobre «Cuarta crítica a la hermenéutica osmaniana»

  1. Pero hermanos, esta es una táctica común en la civilización moderna, cuando uno es un mediocre y no tiene talento se hace el transgresor y genera bodrios que mueven a risa como este mamotreto malísimo y obra de un tonto. De qué otra forma hubiera llegado a nuestros oídos el nombre de este personaje?

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