Tercera crítica a la hermenéutica osmaniana

Hoy nos toca la tercera parte de nuestra crítica al libro Sólo un Jesús marica puede salvarnos de Carlos Osma (Iglesia Evangélica Española).

En este artículo, nos fijaremos en los capítulos 12-26, redactados entre el 2012 y el 2014.

Una vez más, la meta de esta serie es ayudar a los creyentes, los estudiantes de teología y los pastores a responder ante los argumentos de Osma. ¡Qué la iglesia del Señor salga edificada y fortalecida!

Iremos en orden alfabético desarrollando las cuestiones sobresalientes de esta sección: amorismo, experiencia, Cristo, Dios, libertad, textos torcidos y victimismo.

1.- Osma y el amorismo

“Solo nos salva el amor” (12).

Una cosa es el cristianismo; otra cosa es el amorismo. Es cierto que el Dios bíblico es amor; no obstante, el amor no es Dios.

Como comentamos la semana pasada, el amor bíblico no se goza de la injusticia (1 Corintios 13:6); pero el amor promulgado por Osma no cree en normas ni en santidad. Hay que tener claro que un ‘amor’ que nos permite seguir en el lodo del pecado no es de Dios.

El amor no nos salva; sino el Dios de amor.

2.- Osma y la experiencia

“Los discípulos se atrevieron a leer los textos no a partir de la ortodoxia, sino a partir de su experiencia” (15).

Fiel al legado del liberalismo teológico de Schleiermacher, Osma concede más importancia a la experiencia que a la doctrina/ la ortodoxia.

Los discípulos no interpretaron los textos mesiánicos del Antiguo Testamento a partir de sus experiencias sino a partir de los hechos objetivos que acontecieron en la vida de Jesús de Nazaret.

La resurrección literal comprobó definitivamente que todas las profecías mesiánicas tenían que ver con Él.

Bien explicó el gran adversario del liberalismo Gresham Machen el siglo pasado que, “Si hay un hecho claro, en base a la evidencia, es que el movimiento cristiano… no se basó en sentimientos… sino en hechos reales. En otras palabras, se basó en una doctrina”.

El cristianismo bíblico es antes que nada, el anuncio de un mensaje objetivo; no una experiencia subjetiva.

Total, en el protestantismo hay que interpretar nuestras experiencias a la luz de la Palabra (y no al revés).

3.-  Osma y Jesús

“… Únicamente a través de ser queer, de atreverse a ser un Mesías atípico, pudo traer salvación al mundo” (15).

Vimos la semana pasada que el Jesús de Osma relativiza la ley, anula el juicio de Dios y que el amor y la libertad promulgados por Cristo se definen en términos humanistas, no bíblicos.

Como si fuera poco, nuestro autor insinúa que hubo algún tipo de relación homoerótica entre Jesús y el apóstol Juan (7).

Esta semana el nuevo amante en la vida de Jesús es Lázaro, cuya relación con el Señor es interpretada según el libro de Cantares.

“Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Así era el amado de Jesús, así era su amigo” (12).

En los capítulos 12-26, Osma no solamente llega a aseverar que Jesús era queer (15) sino que su cuerpo “fue travestido por Dios” y que, “es desde esa experiencia que nos llama a travestir la fe, y hacer de ella un motor que trasvista el mundo” (17).

No obstante, el pasaje más provocador de esta sección sale en el capítulo 18. Simplemente me dedicaré a citarlo para que los lectores vean cómo piensa Osma:

“No tengamos miedo de construir una teología con tacones y sin bragas. Y construirla hasta las últimas consecuencias. A nuestro Jesús no lo aguantaba nadie por maricón.

“Por blandengue y afeminado, porque le encantaba besar a sus amigos y los perfumes empalagosos. Ese es el odio que en el fondo lo llevó a la cruz, eso es lo que no podían soportar los fariseos y los maestros de la Ley.

“Un Jesús que se puso como una loca en el Templo, en el centro de la masculinidad políticamente correcta. Esa masculinidad que todavía hoy algunos se empecinan en comprar para recibir el perdón del dios macho y ser aceptados por sus adoradores”.

Sin comentarios.

4.- Osma y Dios

Dios el Padre es “tan mariconazo como el mismo Jesús” (18).

Jesús, según Osma, es marica. Y su Padre celestial también.

Dios, sin embargo, es más que marica según el pensamiento del español. Dios es mujer. “Ahora le descubrimos [a Dios] como una amiga” (20). “Ella nos empujó a salir de Egipto en su busca” (20).

Y este/a dios/a quiere que levantemos “un tabernáculo inclusivo donde todas y todos puedan encontrar de una manera nueva a Dios” (20). Esta nueva iglesia es el lugar que “Ella ha escogido para venir con nosotros” (20).

La característica más destacada de este dios es que “ama siempre” (25). No obstante, uno tendría preguntarse, ¿cómo sabe Osma que Dios siempre ama? ¿En qué se basa para decir que “Dios nos ama, a todos y a todas” (25)?

Espero que no nos conteste diciendo, “Porque lo dice la Biblia”.

En la teología propia de Osma, faltan la ira, la justicia y la santidad de Dios. Falta el Salmo 7:11, “Dios es juez justo y Dios está airado contra el impío todos los días”. Falta Juan 3:36, “… el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”.

El dios de Osma, al igual que su cristología, es humanista, no bíblico. En palabras del pastor Martín Rizley, “Es triste pero correcto decir que el dios de este libro no es el Dios de la Biblia”.

5.- Osma y la libertad

“Ahora somos libres, ahora decidimos nosotras y nosotros, cada uno desde lo que es, desde lo que siente y lo que piensa” (20).

El concepto filosófico central en la obra de Osma es el de la libertad del individuo. “Solo adoramos y seguimos al Dios que anima a ser y vivir en libertad” (20).

Estamos de acuerdo en que Dios nos llama a ser libres, pero el problema con la doctrina de la libertad de Osma es que equivale a libertinaje. La libertad de Osma es pagana por dos razones: porque presupone la autonomía humana y no cree en la necesidad de sujetarse a la ley moral de Dios.

La libertad, en sus términos, es “vivir la radicalidad de ser lo que cada uno es, sabiendo que Dios ama a cada persona tal y como es” (22).

Pero ¿qué es el ser humano según las Escrituras sino un pecador?

No somos llamados a ser lo que somos; sino a tomar nuestra cruz y a negarnos a nosotros mismos. Nuestra libertad no consiste en la autorrealización (al estilo progresista de Juan Sánchez Núñez y Máximo García) sino en la autonegación.

Ya que esta libertad pagana nos lleva “hacia la vida que anhelamos” (26), Osma critica al “dios caprichoso” de Esdras 9-10 por no haber permitido que los israelitas se casen con mujeres paganas.

En otras palabras, cuando hay un conflicto entre la voluntad revelada de Dios en las Escrituras y un deseo personal de Carlos Osma, prevalece el capricho del ‘creyente’.

La libertad cristiana, según la enseñanza apostólica, es libertad para obedecer al Señor, no los antojos de la carne (Gálatas 5:13; 1 Pedro 2:16).

6.- Osma y los textos torcidos

Para los lectores más novatos, habría que recalcar que la esclavitud en Egipto, el tabernáculo, el hijo pródigo, el padre del hijo pródigo y la familia sagrada no son símbolos de la lucha pro LGTBIQ. Es una lectura torcida de la Palabra.

Según José Hutter, “Los escritos de Osma son tan repetitivos como ficticios en su forma de interpretar la Biblia”.

La Biblia, como el propio Osma reconoce, es un libro “heteronormativo” (7). Decir que la Palabra es un tomo pro heterosexual y luego usarla para defender la homosexualidad es dispararse en el pie.

También quisiera destacar que, a diferencia de la opinión de nuestro autor, la Biblia tiene más de cuatro versos que se oponen la homosexualidad (21). Toda la Biblia presupone la heterosexualidad; no solamente cuatro pasajes.

Después de Génesis 1-2, no haría falta ningún otro verso en la Biblia que condene la homosexualidad ya que el Dios de la creación es pro heterosexual. Por ejemplo, si un profesor enseña que dos más dos son cuatro; no necesita decir que dos más dos no son cinco.

7.- Osma y el victimismo

“Qué tristeza seguir a un dios que te pide dejar el amor bien lejos” (12).

Como resalté la semana pasada, los capítulos redactados por Osma están repletos de una mentalidad victimista que sirve para anular nuestras facultades críticas. El autor emplea lagrimología para vendernos la mentira de que Dios aprueba la conducta homosexual.

El ejemplo más sobresaliente es el capítulo 21 titulado, ‘Marcos, Dios te ama’ donde Osma, en lugar de aconsejar a un joven a batallar contra sus impulsos pecaminosos, le anima más bien a abrazarlos.

“Marcos Dios no solo te ama como eres, sino que quiere que seas así. Él te ha hecho tal y como eres, y cuando huyes de ti mismo, estás huyendo de Dios también”.

Pero, ¿de qué dios está hablando Osma? ¿Del dios humanista o del Dios bíblico que nos llama a tomar nuestra cruz?

“Le he pedido [a Marcos] que se olvide de las condenas que ha escuchado desde que era niño, de todos los mensajes negativos sobre su forma de amar y desear y que se pregunte qué hay de malo en lo que siente; en enamorarse de otros hombres”.

¿Qué hay de malo en algo que Dios condena? ¿Quién se cree Osma para poner en tela de juicio el veredicto del Omnipotente?

A diferencia de lo que enseña nuestro autor, los llamados “cristianos LGTBIQ” no han sido crucificados por sus familias y sus iglesias por salir del armario (22).

Los verdaderos creyentes tienen la obligación amorosa de reprender el pecado y de llamar al pecador al arrepentimiento. Si alguien no quiere hacer caso a la voz de Dios, es un rebelde, no una víctima.

¡Y aquellos que procuran corregir a los malhechores no son opresores sino agentes de amor; amor bíblico, amor divino, amor verdadero que no se goza de la injustica (1 Corintios 13:6)!

Conclusión

Para recapitular, hemos visto siete puntos:

  • Osma es un adepto del amorismo, no del cristianismo.
  • A diferencia del protestantismo histórico, Osma coloca la experiencia por encima de la doctrina (sin darse cuenta de que la superioridad de la experiencia sigue siendo una doctrina del liberalismo).
  • El Jesús de Osma es queer, travestí, marica, “una loca”.
  • El dios de Osma es marica y no posee ningún otro atributo sino el de amor.
  • La libertad de Osma es libertinaje; autorrealización, no autonegación.
  • Osma se contradice al decir que la Biblia es un tomo “heteronormativo” y luego lo utiliza para defender justamente lo que condena. Es como utilizar el cadáver de un conejo para afirmar que en realidad el animalito está vivo.
  • Todo el libro de Osma tiene un fuerte tono victimista. Es un libro de lagrimología que procura manipularnos apelando a nuestras emociones y no a Sola Scriptura.

Pastor Will Graham – Almería

Pueden leer la cuarta crítica aquí.

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5 comentarios sobre «Tercera crítica a la hermenéutica osmaniana»

  1. Realmente asqueroso y ese libro se vende?!!! Es increible una pena por las ovejas que crean esa teologia, muchas gracias Will por enfrentar este tipo de
    Ideologias y ser luz en tinieblas un abrazo desde Perú.

  2. Ese material me produjo una profunda tristeza, un profundo celo por lo Santo y un deseo intenso de adorar al Dios altísimo, de postrarme y pedir a Dios que me purifique con el fuego santo de su Espíritu y de revisar en qué estoy perdiendo el tiempo, me sacudió al punto de clamar por las almas, leer y estudiar la biblia más y mejor, me animó a compartir el verdadero evangelio del Cristo Salvador.

  3. El punto #3
    no se como se le podría llamar a este hombre sin usar palabras antisonantes que signifiquen tan vil atrevimiento.
    Repugnante, creo seria la palabra, y otra… aberrante….

    gracias Pastor Will por compartir.

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