Devocional – 26 de diciembre (noche): Te doy mi oro, mi incienso y mi mirra

“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra” (Mateo 2:11).

¡Tremendo!

¡Gentiles en la presencia del Mesías judío! ¡Gentiles que creían que tu Cristo tenía un pueblo escogido en todas las naciones!

Interesantemente, tu apóstol Mateo no dijo nada sobre si los magos se postraron ante Herodes o no. Pero sí resaltó que se postraron ante tu Hijo en reverencia, adorándolo como el Salvador profetizado.

¿Cómo es posible que los gentiles vieran algo que tantísimos judíos tardarían décadas en entender? ¡Solamente por medio de la fe!

¿Y por qué entraron en una casa y no en el establo? Porque llegaron meses después del nacimiento del mesías. José y María seguramente estaban viviendo con algún pariente.

¿Y por qué regalos de oro, incienso y mirra? Podría estar equivocado; pero el oro me hace pensar en la realeza de tu Hijo; el incienso (símbolo de oración), en su deidad; y la mirra, en su muerte (Juan 19:39).

Quiero postrarme hoy ante tu Hijo y entregarle mi cuerpo y mi alma. A pesar de ser yo gentil, no me rechazará.

Pastor Will Graham – Almería

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