Entrega a Cristo tu asno

‘Cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita’ (Lucas 19:33-34).

¿Por qué el Señor necesitaba un pollino? Para que se cumpliera mesiánica en Zacarías 9:9-10. El mesías tenía que entrar en la santa ciudad montado en un asno (no en un caballo de guerra).

Interesantemente, para que la Escritura se cumpliera, ciertos seguidores de Cristo le dejaron su asno. Estamos ante el misterio de siempre: la soberanía de Dios y la responsabilidad del ser humano. ¿Por qué orar si Dios siempre cumple su voluntad? Porque Él nos manda orar. ¿Por qué evangelizar si los predestinados van a ser alcanzados? Porque Él nos manda evangelizar. ¿Por qué entregar al Señor nuestro asno si Zacarías 9:9-10 se va a cumplir sí o sí? Porque Él nos manda entregarle el asno.

Todo esto me habla también sobre la generosidad. El corazón regenerado es dadivoso y generoso. El verdadero creyente se niega a sí mismo por amor al Señor. Está dispuesto a entregar su asno al Señor. ¿Quién sabe? A lo mejor los dueños del asno querían usar el animal aquel día en alguna tarea. Pero se sometieron a la voluntad del Señor.

El falso creyente, sin embargo, no es así. El hipócrita usa a Dios para sus propios fines. La cabra no sabe lo que es negarse a sí mismo. No huele a cruz. Solamente ‘sirve’ al Señor cuando no hay nada en juego. Por lo tanto, cuando surge una situación en la cual la cabra tiene que escoger entre la voluntad de Dios y la voluntad de otra persona (su jefe, algún ser querido, la sociedad, su propio ego, etc.), crucifica a Cristo haciendo caso omiso a sus mandamientos y se agrada a sí misma.

¿Cómo tienes el corazón, hermano? ¿Te da gusto obedecer los mandamientos del Señor? ¿Harás lo que sea para estar expuesto a la Palabra, a la oración y la comunión con los hermanos? ¿O andas en pos de otras voluntades que no sean aquélla de nuestro Señor?

¿Estás dando señales de oveja o de cabra?

Hoy, ¿entregarás tu asno al Señor diciéndole: “Señor, no importan mis planes. Lo que cuenta es tu Palabra. Me someto a ti en cuerpo y en alma”.

No te olvides de la Palabra.

No te olvides de la oración.

No te olvides de congregarte.

Busca primeramente la voluntad del Señor. Lo demás puede tener su importancia pero lo más importante es la voluntad del Señor.

Entrega a Cristo tu asno ¿Acaso no lo merece el Salvador?

Amén y amén.

Pastor Will Graham

Comparte

5 comentarios sobre «Entrega a Cristo tu asno»

  1. Gracias Pastor will te escucho desde Alexandria VA, soy de El Salvador ydoy gracias a Dios por siervos valientes y esforzados como tú el Señor te Guarde.

  2. Buena analogía. Estaba preparando mi bosquejo de «La entrada triunfal de Cristo a Jerusalén» y aún no había «aterrizado» con la aplicación de la enseñanza y esto me vino a dar luz y guía para cerrar con la aplicación y aprendizaje. Gracias Pastor Graham. Bendiciones!

  3. Muchas veces en mi vida he entregado mi asno al Señor. En el correr del tiempo, lo he denominado «poner a la parrilla» o «en el altar de Dios». Casi siempre, lo poco o mucho que dejé, me fue devuelto en versión mejorada o incrementada. Otras veces Él, simplemente lo tomó. Cada día lo conozco un poco más profundamente y ésto me hace confiar mucho más en Él. Gloria a Dios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.