La persecución en la iglesia

¿Fue algo bueno que la iglesia fuera perseguida?

¿Fue algo bueno que José fuera vendido como esclavo? Pues, sí y no. ¿Fue algo bueno que Jesucristo fuera crucificado? Pues, sí y no. Contestaría lo mismo en cuanto a la pregunta si fue algo bueno que la iglesia fuera perseguida.

Por un lado, no fue bueno porque miles de nuestros hermanos fueron torturados y martirizados por su fe. Esto significa que sus familias e iglesias locales perdieron a seres queridos valiosos. Por otro lado, la persecución sí fue una bendición porque 1) hizo que los cristianos maduraran en la profesión de su fe; y 2) permitió que el evangelio se expandiera rápidamente por el Imperio Romano. Los perseguidos, al huir de sus ciudades natales, establecieron congregaciones en nuevas áreas geográficos (cf. Hechos 8:1).

¿Causó un abandono masivo o persistencia en la fe que profesaban los creyentes?

La persecución imperial no causó un abandono masivo de la fe puesto que, antes de la promulgación del Edicto de Milán (313), hubo poco nominalismo en la iglesia. Los incrédulos no querían asociarse con el cristianismo. A nivel socioeconómico, no tenía sentido que un pagano se uniera al cuerpo de Cristo porque los cristianos eran mal vistos y, muchas veces, no tenían acceso a altos puestos en la sociedad. Fue a partir del siglo IV cuando la prosperidad material de la iglesia y su relajamiento moral engendraron el fenómeno del nominalismo que sigue con nosotros hasta el día de hoy.

La persecución, pues, causó persistencia en la fe que profesaban los creyentes.

¿Crees que la iglesia hoy necesita ser perseguida para ver la seriedad de su fe?

No creo que la persecución sea necesaria en este sentido porque es el Espíritu Santo quien nos hace ver la seriedad de nuestra fe. Spurgeon y Lloyd-Jones, por ejemplo, eran dos varones que no vivían en épocas de persecución. No obstante, ¿quién podría decir que no tomaron su fe en serio? ¿Acaso no nos pidió Pablo que orásemos “para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1 Timoteo 2:2)? Según la lógica apostólica, es perfectamente posible vivir en piedad estando en un contexto libre de persecución.

¿Dios ha estado en control purificando su iglesia en la persecución?

El Dios soberano gobierna y reina sobre todo, incluso sobre los sucesos negativos experimentados por el pueblo de Dios. ¿No fue Dios quien se encargó de que José fuera vendido? ¿No fue Dios quien se encargó de que su Hijo fuera crucificado? El Todopoderoso siempre ha estado en control.

Esto significa que Dios, en su sabia providencia, ha purificado su iglesia en el horno de fuego de la persecución (cf. 1 Pedro 1:7). El Salvador, después de profetizar sobre la persecución de los discípulos, les dio la plena seguridad de que el Espíritu de su Padre hablaría a través de ellos (Mateo 10:20). Dios usa todas las cosas -hasta la persecución- con el propósito de hacer correr el evangelio y de bendecir a la iglesia.

Pastor Will Graham

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