Mi maldad podría hundir el Titanic – 15 de abril

Y perdónanos nuestras deudas (Mateo 6:12).

Padre nuestro:

Pienso en mi vida y, lamentablemente, lo que encuentro es una larga cadena de iniquidad. Me pregunto si realmente en algún instante de mi vida en esta tierra te habré amado con todo mi corazón. Soy un varón depravado, experimentado en no dar la talla y en no estar a la altura de tus santos mandamientos. Hay mundos de pecado en mí. Mi maldad podría hundir el Titanic.

Padre: lo que más necesito es tu perdón. Perdóname por todo. Perdona mis rebeliones. ¡Perdona el pecado que ves en mis oraciones, en mis lágrimas de arrepentimiento y en los devocionales que escribo semanalmente! Haría cualquier cosa por obtener tu absolución.  

El consuelo que tengo es saber que, si estoy consciente de mi maldito estado natural, es únicamente por la iluminación salvadora de tu Espíritu. Si no fuera por su radiante luz, todavía me creería digno de tu aprobación y favor.

Al contar yo con la morada del Espíritu en mí, es la señal de que mis pecados ya han sido perdonados. ¿Y cómo es eso? Porque soy justificado por la fe. Y la fe es obra de tu Espíritu en mí.

¡Soy perdonado!

Pastor Will Graham – Palabra de Vida Almería

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