3 Juan 1: Comentario

Autor: El apóstol Juan (1:1).

Destinatarios: Un amado hermano en la fe llamado Gayo (1:1).

Año de redacción: Los años ochenta o noventa del primer siglo.

Estructura del libro:

  1. Introducción (1:1-2)
  2. Gayo elogiado (1:3-8)
  3. Diótrefes denunciado (1:9-11)
  4. Demetrio elogiado (1:12)
  5. Despedida (1:13-15)

1.- INTRODUCCIÓN (1:1-2)

1:1

El anciano. El autor de la carta es un discípulo directo del Señor Cristo, el apóstol Juan. Su autoridad espiritual fue tan ampliamente reconocida que ni siquiera hizo falta que se nombrara a sí mismo. Era muy joven cuando Cristo le llamó; pero en los años ochenta/ noventa, había llegado a ser un varón avanzado de edad. Algunos piensan que el término “anciano” alude a su autoridad dentro de la iglesia; otros a su edad. La primera opción nos parece más probable.

A Gayo. No se sabe nada acerca de Gayo más allá de lo nombrado en esta epístola. Podría haber sido un miembro destacado de alguna iglesia local cerca de la zona geográfica donde ministraba Diótrefes, posiblemente en Asia Menor.

El amado, a quien amo en la verdad. Juan, con un tono pastoral, recalca que Gayo es grandemente amado. Se dirige al hermano con el término “amado” cuatro veces en la carta (vv. 1, 2, 5, 11). ¿Será porque el siervo estaba sufriendo hostilidad por parte de Diótrefes y sus seguidores? La base del amor entre Juan y Gayo fue su adhesión común a la verdad de Dios.

1:2

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Juan, de forma amorosa, desea lo mejor para su hermano en la fe. Es como si estuviera diciendo, “Espero que estés bien en todos los sentidos”. Incluso se podría traducir como una oración de Juan por Gayo, esto es, “Oro que estés bien en todos los sentidos”. El apóstol sabía que Gayo estaba bien espiritualmente y quería que disfrutara de prosperidad física y material también. Lo que no se puede afirmar a partir de este versículo es que Dios siempre quiere que sus hijos sean prósperos y saludables.


2.- GAYO ELOGIADO (vv. 3-8)

1:3

Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos. Algunos hermanos (predicadores itinerantes) habían disfrutado de la hospitalidad de Gayo quedándose en su casa. Y cuando se encontraron más tarde con la congregación del apóstol Juan, dieron testimonio de las obras amorosas de Gayo y de la prosperidad de su alma. Dicho testimonio llenó a Juan de alegría puesto que lo que más gozo da a un pastor es ver cómo las ovejas del Señor van creciendo y madurando en santificación.

Dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. La expresión “de tu verdad” alude a la conducta intachable de Gayo en hospedar a los predicadores itinerantes en obediencia al mandato apostólico. Las acciones de Gayo revelaron que estaba caminando en la verdad.

1:4

No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad. Una vez más, Juan resalta el gozo que experimentó al enterarse de que Gayo andaba en la verdad de Dios. El apóstol insinúa que Gayo es su hijo en la fe, otra muestra de su amor pastoral.

1:5

Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos. El amor, según Juan, es bien práctico y servicial. Tiene que ver con hospedar a los predicadores itinerantes necesitados. Este acto de hospitalidad por parte de Gayo reveló que andaba en la verdad. Y lo más precioso es que estuvo dispuesto a hospedar a gente desconocida también.

1:6

Los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor. Los hermanos conocidos y desconocidos que se habían quedado con Gayo testificaron de sus obras de amor ante la congregación de Juan. El apóstol quería que su hijo en la fe estuviera al tanto, seguramente para animarle a seguir siendo tan generoso.

Y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Juan quiere que Gayo siga ayudando a otros predicadores itinerantes necesitados de hospedaje. Y además de recibirlos, espera que su hijo en la fe provea para su viaje de regreso. La expresión “como es digno de su servicio a Dios” es ambigua. Se puede interpretar de dos maneras. La primera es leerla como una alusión al servicio de los predicadores. Ya que sirven a Dios, hay que ayudarlos. La segunda es verla como una referencia al servicio que Gayo prestaba a los predicadores. Es decir, si Gayo suple las necesidades de los misioneros, se conducirá de una manera digna de Dios.

1:7

Porque ellos salieron por amor del nombre de Él. Gayo hacía bien en hospedar y encaminar a los hermanos. Al fin y al cabo, se habían dedicado a la obra itinerante por amor al Señor.

Sin aceptar nada de los gentiles. Ahora Juan explica la razón por la que los misioneros necesitaban que Gayo se ocupara de sus necesidades materiales. Los predicadores itinerantes, por amor al Señor, no querían recibir dinero de los incrédulos para dedicarse a la obra de Dios. De allí el papel tan significativo de los hermanos adinerados como Gayo. Juan sabía que su amado hijo en la fe poseía los bienes necesarios como para ministrar a los misioneros.

1:8

Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas. Hay que acoger a “tales personas” porque, en primer lugar, aman tanto a Dios que están dispuestas a salir de su zona de confort para entregarse a la obra de la predicación itinerante. Y, en segundo lugar, porque no querían recibir nada de los incrédulos, poniéndose así en una situación de vulnerabilidad.

Para que cooperemos con la verdad. Puede ser que Gayo no haya sido predicador. No obstante, por medio de su servicio como anfitrión, cooperaba con la verdad. Gracias a su don de hospitalidad, los predicadores itinerantes eran capaces de dedicarse a su labor de enseñanza. ¿Por qué, pues, ayudar a los misioneros? Para apoyar la propagación de la verdad de Dios. 


3.- DIÓTREFES DENUNCIADO (1:9-11)

1:9

Yo he escrito a la iglesia. Juan había redactado una carta para la iglesia pastoreada por un tal Diótrefes. Dado el contexto de 3 Juan, el contenido de dicha epístola podría haber animado al pastor a recibir a los predicadores itinerantes enviados por la congregación de Juan.

Pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Tristemente, a diferencia de Gayo, el pastor Diótrefes no recibió a los mensajeros enviados por el apóstol Juan. ¿Por qué no? Porque quiso tener la preeminencia en la congregación. Consiguientemente, no se sujetó a la autoridad apostólica de Juan. No es que Diótrefes fuera herético en su doctrina pero sí ejemplificó una actitud divisiva en su conducta.

1:10

Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace. Juan, el apóstol de amor, creyó en la necesidad de denunciar a los obreros fraudulentos tales como Diótrefes.

Parloteando con palabras malignas contra nosotros. Diótrefes había lanzado falsas acusaciones contra Juan y contra aquellos que se sometían gozosamente a su autoridad apostólica.

Y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos. Diótrefes seguramente justificó su falta de interés en recibir a los hermanos enviados por Juan apelando a las falsas acusaciones que él mismo había fabricado. Un pecado llevó a otro.

Y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia. Además de rechazar a los predicadores itinerantes enviados por Juan, Diótrefes no permitió que nadie de su congregación los hospedara. Tenía tanta autoridad que expulsaba a aquellos que –como Gayo- mostraron interés en ayudar a los misioneros.

1:11

Amado. Una vez más, dada la situación tan tensa en la cual Gayo estaba metido, Juan le recordó que era grandemente amado (por Dios y por Juan).

No imites lo malo, sino lo bueno. Es decir, “No imites a Diótrefes. Sigue siendo un buen ejemplo del amor cristiano”.

El que hace lo bueno es de Dios. Gayo era de Dios porque hacía lo bueno, recibiendo a los predicadores necesitados.

Pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. Las acciones perversas de Diótrefes –rebelándose contra Juan, deseando ocupar el primer puesto, sembrando mentiras acera del apóstol y expulsando a los hermanos misericordiosos de la iglesia- daban a entender que no había visto a Dios. En otras palabras, Diótrefes el pastor no era salvo.


4.- DEMETRIO ELOGIADO (1:12)

1:12

Todos dan testimonio de Demetrio. Después de elogiar a Gayo y denunciar a Diótrefes, Juan alaba a otro varón de Dios conforme al corazón de Gayo llamado Demetrio. No se sabe nada sobre este hombre. Al igual que Gayo, todos hablaban muy bien de él, testificando de sus obras de amor.

Y aun la verdad misma. Al parecer, esta curiosa expresión significa que la propia verdad dio testimonio de las obras cristianas de Demetrio. En otras palabras, el varón contaba con el apoyo del testimonio subjetivo de los hermanos y del testimonio objetivo de la verdad.

Y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero. Finalmente, Juan revela que su propia congregación daba testimonio del fruto espiritual en la vida de Demetrio. En este sentido, era un buen modelo a seguir para Gayo.


5.- DESPEDIDA (1:13-15)

1:13

Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma. Juan dijo exactamente lo mismo en 2 Juan 1:12.

1:14

Porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara. Aprendemos de la epístola que Juan tenía dos asuntos pendientes. Primero, reprender a Diótrefes por su conducta anti cristiana (v. 10). Segundo, animar a su amado hijo en la fe Gayo (v. 14).

1:15

La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Juan cierra la carta con la bendición apostólica de paz. Los hermanos de la iglesia enviaron saludos para Gayo.

Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular. El apóstol quiso que Gayo saludara a los hermanos de su iglesia en el nombre de Juan y de su congregación.